10 de fev. de 2012

Hacer Papel Reciclado Artesanal

No es tan complejo como parece. Para empezar, necesitás:

  • Papeles viejos (diarios, revistas, borradores, etcétera).
  • Palangana con agua
  • Licuadora
  • Pedazos de fieltro o toalla
  • Tamiz de cocina con malla fina.
  • Una tela de malla fina (puede ser liencillo, por ejemplo).




1. Picá un poco del papel en la licuadora con agua y esperá a que se ablande (serán minutos u horas, dependiendo del tipo de papel).
2. Licualo unos minutos, hasta lograr una pasta densa.
3. Colocá la pasta en la palangana con agua. Tratá que no quede muy gruesa o muy fina.
4. Tomá la moldura con la tela, colocá sobre ella un pedazo de tela de naylon y sobre ésta, la moldura sin tela.
5. Sumergí esto en la palangana con la pasta.
6. Levantalas para que el agua se escurra y que las fibras permanezcan sobre la tela de forma homogénea.
7. Retirá la moldura superior.
8. Poné la tela de naylon sobre el pedazo de fieltro y colocá otro pedazo de tela sobre ella.
9. Con un paño o repasador, apretá para eliminar el exceso de agua.
10. Retirá la tela de arriba y secala en un tendedero (o superficie lisa).
11. Después de seca, tendrás tu hoja de papel artesanalmente reciclado.



5 de fev. de 2012

Las Reglas del Volar.

...y así, llegás al cielo.
Este post es una traducción (muy, muy precaria) del guión de Las Reglas del Volar (2004, Eugenie Jansen). Me resulta engorroso comentarlo, porque toda su composición es realmente muy buena. Sé que cualquier referencia que haga va a ser incompleta, desestimable y seguramente injusta. 

Tal vez, viendo sus ideas generales, pueda lograr que lo busquen y comprueben lo bueno que es. 

Esto es lo que narra: 


" Realmente lo tienes que desear. No hay excusa para fracasar. Querer es poder: Ésa es la primera regla del volar. 

Si un pájaro dudase, caería irremediablemente: Debes tener fé.

Hay que evitar espacios cerrados. Las paredes y techos intensifican el efecto de la gravedad.

Debes vencer el miedo. Aleja tus límites. Coraje y audacia, de eso se trata.

Debes pensar ligeramente, pero sólo pensar no te ayudará. Comer pesado tampoco.

Debes impulsar tu cuerpo y mente.

Quien asume el riesgo, encontrará la recompensa. 

Debes estar dispuesto a dejarlo todo. Debes soltarte. una vez en el aire, verás qué fácil es sentirse libre.







Del Pueblo Elegido.

Es sólo un camino...
Encontré hace algún tiempo, estas importantísimas ideas atribuídas al pueblo escogido (al menos, en occidente).  Son invaluables. Y practicables.


Nunca prives a alguien de la esperanza, puede ser lo único que una persona posea.
No tomes decisiones cuando estés enojado.
Cuida tu postura física.
No pagues un trabajo hasta que esté terminado.
Cuídate de quien no tiene nada que perder.
Aprende a decir 'no' con cortesía y presteza.
No esperes que la vida sea justa.
No dudes en perder una batalla si eso te lleva a ganar la guerra.
No aplaces las cosas. Haz lo que sea preciso cuando sea preciso.
No temas decir 'no sé' y 'lo siento'.
Contempla el amanecer por lo menos una vez al año.
Mira a los ojos a las personas.
Di 'por favor' y 'gracias' con frecuencia.
Gasta menos de lo que ganes.
Aprende a guardar secretos.
Reconoce tus errores y di siempre la verdad.
No cuentes todo lo que oigas, no digas todo lo que pienses.
En vez de criticar, elogia a las personas.
Aprende a escuchar: es un arte. Pero no creas todo lo que oyes.
Disfruta la belleza.
Escoge bien a tu pareja, de ahí deriva la mayor parte de tu felicidad.
No pierdas el control en ningún momento. Respira. Tú eres tal como respiras.
Medita media hora por día.
Disfruta el descanso.
Conserva a tus amigos.
Sé honesto. Gánate el respeto.
Desecha el odio y el rencor, te hacen más daño a ti.
Hay cosas que no regresan: la palabra dicha, el tiempo y las oportunidades.
La inmortalidad existe: se llama 'conocimiento'. Pregunta lo que no sabes.
Haz una sola cosa por  vez.
Descubre el placer en lo elemental: comer, respirar, caminar, saborear, ver, dormir...
La felicidad es como una alcancía: echa en ella todo lo que puedas. Algún día podrás revisar lo que echaste y finalmente MORIR DE RISA.







Siempre


Antes de la iluminación, cortar leña y llevar agua. Después de la iluminación, cortar leña y llevar agua.



Proverbio oriental.





29 de jan. de 2012

El Ratón

Compadecido cierto mago de un ratón -que en su casa anidaba en perpetuo temor al gato-, lo convirtió en gato. Entonces tuvo miedo del perro, y en perro lo transformó entonces el mago. Pero acometido del temor al tigre lo transformó en tigre sin lograr que acabara aquí su miedo: pues ahora sentía miedo del cazador...

Finalmente, el mago lo volvió a su prístino ser diciéndole: puesto que tienes nervios de ratón, no es posible protegerte dándote el cuerpo de más noble animal. Y así quedó, de una vez por todas, convertido nuevamente en ratón.


Orison Swett Marden



28 de jan. de 2012

Consciencias Varias.

Nuestra consciencia vigílica normal no es más que un tipo especial de consciencia, que se halla separada de otras modalidades completamente diferentes por la más delgada de las membranas. Podemos pasar toda la vida sin sospechar su existencia, pero basta con aplicar el estímulo adecuado para que comiencen a desplegarse en toda su amplitud...

Existe un continuo de consciencia cósmica frente al cual nuestra individualidad levanta barricadas y en el que nuestra mente se zambulle como en un océano o un claustro materno.

Ningún relato global del universo en su totalidad puede pretender ser definitivo mientras no preste atención a esas otras modalidades de consciencia.



William James.



Una Hormiga.

Un preso llevaba años viviendo absolutamente solo en su celda. No podía ver a nadie ni hablar con nadie, y le servían la comida a través de una ventanita que había en la pared.

Un día entró una hormiga en su celda. El hombre contemplaba fascinado cómo el insecto se arrastraba por el suelo, y lo tomaba en la palma de la mano para observarlo mejor, le daba un par de migas de pan y lo guardaba por la noche bajo su taza de hojalata. Un día, de pronto, descubrió que había tardado diez largos años de eclusión solitaria en comprender el encanto de una hormiga.




Anthony de Mello.