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31 de mar. de 2012

De 'Encuentro con la Vida'


Qué cosas incluye la meditación? La primera es vaciar la mente por completo de todo  lo que ha conocido; la segunda, una energía no dirigida, no controlada. Luego, la meditación requiere la más elevada clase de orden, orden en el sentido de una completa terminación del desorden generado por a contradicción, y una condición de flexibilidad de la mente. Debemos descartar en absoluto la idea de practicar un método. El interrogante fundamental es si la mente, que incluye el corazón, el cerebro y todo el organismo físico, puede vivir sin distorsión ni compulsión alguna y, por lo tanto, sin ningún esfuerzo. Por favor, plantéese el interrogante a sí mismo. Todo esto es meditación.

Nuestras mentes están distorsionadas; han sido moldeadas por la cultura que vivimos, por las estructuras religiosas y económicas, por el alimento que ingerimos, etcétera. A la mente se le da una forma definida, se la condiciona, y ese condicionamiento es una distorsión, una mente puede ver de manera completa, con claridad, pureza e inocencia. El primer paso es la capacidad de mirar –el arte de escuchar-, de mirar sin distorsión alguna, lo cual quiere decir que la mente ha de estar absolutamente quiera, sin un solo movimiento. ¿Puede la mente que se halla en constante movimiento estar en completa y absolutamente silenciosa, sin ningún movimiento, sin método alguno, sistema, práctica ni control de ninguna clase que se imagine?

La mente debe vaciarse a sí misma de todo el pasado para volverse altamente sensible, y no puede ser sensible si existe la carga del pasado. Es sólo la mente que ha comprendido todo esto la que puede formular la pregunta. Y cuando formula la pregunta no obtiene respuesta: no obtiene una respuesta,  porque no hay respuesta. La mente se ha vuelto altamente sensible, y, por lo tanto, supremamente inteligente, y la inteligencia no tiene respuestas. Es, en sí misma, la respuesta. El observador n tiene cabida porque la inteligencia es lo supremo. Entonces la mente ya no busca más, ya no desea más tener experiencias más elevadas, y, por consiguiente, no ejerce la capacidad de control. Vea la belleza de ello, señor. Debido a que es inteligente, la mente no controla. Opera, trabaja. Por lo tanto, en la acción misma de la inteligencia desaparece el estado dual. Todo esto es meditación. Es  como una nuebe que comienza en la cima de un cerro con unas cuantas nubes pequeñas y, a medida que se va moviendo, cubre todo el cielo, el valle, las montañas, los ríos, lo cubre todo. Eso es la meditación, porque la meditación concierne a todo el vivir, no sólo a una parte.

Sólo entonces puede la mente estar quiera, sin un solo movimiento, no pertenece al tiempo. El tiempo existe solamente cuando está el observador que experimenta ese silencio y dice ‘quiero tener más’. Por lo tanto, ese instante de absoluto silencio e inmovilidad, por no pertenecer a tempo, no tiene pasado ni futuro. En consecuencia, esa inmovilidad, esa quietud absoluta está más allá de todo pensamiento. Y ese instante, por ser intemporal, es eterno.

Una mente libre de toda distorsión es, de hecho, la verdadera mente religiosa, no una mente que va al templo o que lee los libros sagrados o que repite rituales, por bellos que puedan ser, no una mente repleta de imágenes que se le han impuesto o que ha creado por sí misma.

El vivir no está separado del aprender, y en esto hay una gran belleza. Porque, después de todo, el amor es eso. El amor es compasión, pasión, pasión por todo. Cuando hay amor no existe el observador, no hay dualidad, la dualidad del ‘tú’ que me amas ‘a mí’ y del ‘yo’ que te amo ‘a ti’. Sólo hay amor, ya sea amor por uno solo o por mil, sólo existe el amor.

Cuando hay amor, usted no puede obrar mal, haga lo que haga. Pero nosotros tratamos de hacerlo todo sin amor –viajes a la luna, los maravillosos descubrimientos científicos- y, por lo tanto, todo sale mal. O sea, que cuando la mente no está dividida en sí misma como uno quien observa y lo observado, sólo entonces existe esa cualidad del amor. Cuando usted tiene eso, eso es lo Supremo (*).




(*) Extracto de ‘Encuentro con la Vida’ de Jiddu Krishnamurti.



11 de fev. de 2012

Plantar

Cuando un hombre planta árboles bajo los cuales sabe muy bien que nunca se sentará, ha empezado a descubrir el significado de la vida.

Elton Trueblood.





5 de fev. de 2012

Las Reglas del Volar.

...y así, llegás al cielo.
Este post es una traducción (muy, muy precaria) del guión de Las Reglas del Volar (2004, Eugenie Jansen). Me resulta engorroso comentarlo, porque toda su composición es realmente muy buena. Sé que cualquier referencia que haga va a ser incompleta, desestimable y seguramente injusta. 

Tal vez, viendo sus ideas generales, pueda lograr que lo busquen y comprueben lo bueno que es. 

Esto es lo que narra: 


" Realmente lo tienes que desear. No hay excusa para fracasar. Querer es poder: Ésa es la primera regla del volar. 

Si un pájaro dudase, caería irremediablemente: Debes tener fé.

Hay que evitar espacios cerrados. Las paredes y techos intensifican el efecto de la gravedad.

Debes vencer el miedo. Aleja tus límites. Coraje y audacia, de eso se trata.

Debes pensar ligeramente, pero sólo pensar no te ayudará. Comer pesado tampoco.

Debes impulsar tu cuerpo y mente.

Quien asume el riesgo, encontrará la recompensa. 

Debes estar dispuesto a dejarlo todo. Debes soltarte. una vez en el aire, verás qué fácil es sentirse libre.







Del Pueblo Elegido.

Es sólo un camino...
Encontré hace algún tiempo, estas importantísimas ideas atribuídas al pueblo escogido (al menos, en occidente).  Son invaluables. Y practicables.


Nunca prives a alguien de la esperanza, puede ser lo único que una persona posea.
No tomes decisiones cuando estés enojado.
Cuida tu postura física.
No pagues un trabajo hasta que esté terminado.
Cuídate de quien no tiene nada que perder.
Aprende a decir 'no' con cortesía y presteza.
No esperes que la vida sea justa.
No dudes en perder una batalla si eso te lleva a ganar la guerra.
No aplaces las cosas. Haz lo que sea preciso cuando sea preciso.
No temas decir 'no sé' y 'lo siento'.
Contempla el amanecer por lo menos una vez al año.
Mira a los ojos a las personas.
Di 'por favor' y 'gracias' con frecuencia.
Gasta menos de lo que ganes.
Aprende a guardar secretos.
Reconoce tus errores y di siempre la verdad.
No cuentes todo lo que oigas, no digas todo lo que pienses.
En vez de criticar, elogia a las personas.
Aprende a escuchar: es un arte. Pero no creas todo lo que oyes.
Disfruta la belleza.
Escoge bien a tu pareja, de ahí deriva la mayor parte de tu felicidad.
No pierdas el control en ningún momento. Respira. Tú eres tal como respiras.
Medita media hora por día.
Disfruta el descanso.
Conserva a tus amigos.
Sé honesto. Gánate el respeto.
Desecha el odio y el rencor, te hacen más daño a ti.
Hay cosas que no regresan: la palabra dicha, el tiempo y las oportunidades.
La inmortalidad existe: se llama 'conocimiento'. Pregunta lo que no sabes.
Haz una sola cosa por  vez.
Descubre el placer en lo elemental: comer, respirar, caminar, saborear, ver, dormir...
La felicidad es como una alcancía: echa en ella todo lo que puedas. Algún día podrás revisar lo que echaste y finalmente MORIR DE RISA.







Siempre


Antes de la iluminación, cortar leña y llevar agua. Después de la iluminación, cortar leña y llevar agua.



Proverbio oriental.





28 de jan. de 2012

Una Hormiga.

Un preso llevaba años viviendo absolutamente solo en su celda. No podía ver a nadie ni hablar con nadie, y le servían la comida a través de una ventanita que había en la pared.

Un día entró una hormiga en su celda. El hombre contemplaba fascinado cómo el insecto se arrastraba por el suelo, y lo tomaba en la palma de la mano para observarlo mejor, le daba un par de migas de pan y lo guardaba por la noche bajo su taza de hojalata. Un día, de pronto, descubrió que había tardado diez largos años de eclusión solitaria en comprender el encanto de una hormiga.




Anthony de Mello.





3 de jan. de 2012

Completitud

Vive con sencillez.

Ama generosamente.

Preocúpate sinceramente.

Habla con amabilidad...

El resto, déjaselo a Dios.






18 de ago. de 2011

Esperanza para HOY.

No pierdas la esperanza, Hay momentos que resulta difícil creer en el futuro, en que temporalmente nos falta valor. Cuando esto ocurra, concéntrate en el presente. Cultiva la pequeña dicha hasta que regrese el valor. Aguarda con ilusión la belleza del siguiente instante, de la siguiente hora; la promesa de una buena comida, del sueño de un libro, una buena película, la posibilidad de que esta noche brillen las estrellas y mañana resplandezca el sol.

Hunde tus raíces en el ahora hasta que crezca en ti la fueza suficiente para pensar en el mañana.


Ardis Whitman



16 de ago. de 2011

Eso y su (buen) complemento.

Al momento oportuno, la precaución.
A la conducta, la nobleza.
Al trabajo, el orden.
Al temor, la piedad.
A la riqueza, la generosidad.
Al discurso, la persuasión.
Al silencio, la expresión favorable.
A la sentencia, la justicia.
A la acción, la eficacia.
A la gloria, la humildad.
A la autoridad necesaria, la amable inflexibilidad.
Y a tu naturaleza, el buen juicio mental.



Brias de Priena. 




Es justo aquí.

Muchos para su retiro, buscan el campo, la orilla del mar, la montaña, pero todo eso es vulgaridad, teniendo uno en su mano el poder recogerse en su interior y retirarse dentro de sí mismo en el momento en que se le antojare. En ninguna otra parte podrá el hombre encontrar retiro más dulce y sosegado que en la intimidad de su alma, sobre todo si posee en sí altos objetos de contemplación de los que basta mirar para recobrar al momento la tranquilidad. Goza, pues, sin cesar de esta soledad y recobra en ella nuevas fuerzas. 


Marco Aurelio.



Seguridad insegura.

Se dice que la seguridad pierde al hombre y esa paradoja contiene una de las mayores verdades de su existencia. Es curioso que los padres, ara el provenir de sus hijos, a quienes aman aspiren a la seguridad. 

Seguridad, de qué? de ingresos, de instalación, de respeto, de accesorios, de posición, de exterioridades. Seguridad, a costa de qué? de iniciativas, de movilidad, de viveza, de riesgo, de progreso. Es decir, a costa de aquello que es más humano -por frágil, por perecedero, por íntimo, por perfectible- en el hombre.



Antonio Gala.