Compadecido cierto mago de un ratón -que en su casa anidaba en perpetuo temor al gato-, lo convirtió en gato. Entonces tuvo miedo del perro, y en perro lo transformó entonces el mago. Pero acometido del temor al tigre lo transformó en tigre sin lograr que acabara aquí su miedo: pues ahora sentía miedo del cazador...
Finalmente, el mago lo volvió a su prístino ser diciéndole: puesto que tienes nervios de ratón, no es posible protegerte dándote el cuerpo de más noble animal. Y así quedó, de una vez por todas, convertido nuevamente en ratón.
Orison Swett Marden
